Niños confían alcanzar el triunfo en Olimpiada de Matemáticas


Este será el primer año en el que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) reduce a la mitad los recursos para el programa de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas.

CIUDAD DE MÉXICO.– Este será el primer año en el que el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) reduce a la mitad los recursos para el programa de la Olimpiada Mexicana de Matemáticas (OMM), además de que la Secretaría de Educación Pública no ha apoyado la iniciativa, explicaron profesores y padres de familia.

El año pasado fueron entregados poco menos de 4 millones de pesos para el programa, el cual atiende a cientos de niños, y cuyo objetivo es promover las matemáticas. Para lograrlo, la Sociedad Matemática Mexicana (SMM), a través de la OMM, organiza concursos de educación básica y media superior, entrenamientos, participación de estudiantes de primaria, secundaria y preparatoria en concursos nacionales e internacionales, además de la edición de libros y revistas.

«El gobierno en 2018 nos dio menos de 4 millones de pesos. En esta ocasión, hasta el momento, se le asignó a la SMM 1.6 millones de pesos, pero sólo 800 mil pesos pueden ser utilizados para pasajes y viáticos de olimpiadas», explicó Isabel Hubard, investigadora del Instituto de Matemáticas de la UNAM y delegada en la capital de la OMM.

«[Los recursos] se utilizarán para el concurso nacional de la olimpiada de matemáticas de educación básica. No perdemos la esperanza de que una vez que el gobierno federal acabe de organizar sus recursos, nos apoyen más».

Este año se necesitan 10 millones 700 mil pesos para la organización de cuatro concursos, entrenamientos, cursos y olimpiadas nacionales, así como para la participación en cinco certámenes internacionales y la edición de dos revistas.

En entrevista con EL UNIVERSAL, Hubard Escalera explicó que cada año el Conacyt y la SEP dan una parte del financiamiento y que la SMM consigue el recurso restante a través de patrocinios.
Ante el riesgo de no tener los recursos suficientes para asistir a la competencia, Guillermo del Toro, Grupo Financiero Banorte, Modelo y la diputada Tathiana Clouthier se ofrecieron a pagar parte del viaje y viáticos de los alumnos. Al esfuerzo se sumaron otras empresas, ciudadanos e incluso diputados locales.

Pese al esfuerzo, quedaron fuera cuatro alumnos para el concurso en Sudáfrica, además aún no se puede asegurar la participación de los alumnos que viajarán a Londres y Reino Unido, porque faltan recursos para viáticos.

«Nuestro objetivo es conseguir que la OMM consiga sus recursos sin la intervención del Conacyt o la SEP. Queremos tener un presupuesto fijo para cada año. Que nos revisen y nos auditen el dinero, pero ya no queremos rogarle al gobierno federal», explicó Hubard.

La situación ha generado polémica con el Conacyt, cuya directora, María Elena Álvarez Buyllá, aseguró que los recursos sí se habían entregado a través de la Academia Mexicana de Ciencias y a la Sociedad Matemática Mexicana.

Declaración que la OMM reviró: «Está un poco confundida», indicó en un comunicado, puesto que los recursos se entregaron, pero a la Academia Mexicana de Ciencias, no a la SMM. Mónica Mateos, madre de Leonardo, uno de los niños que viajará a Sudáfrica, comentó que los integrantes del programa se decepcionaron cuando supieron que no todos iban a viajar, por la austeridad del gobierno federal: «Estaban muy desilusionados, los niños trabajan mucho para poder asistir».

«La olimpiada crea personas que buscan mejorar al país»

Hace algunos años, Tomás Cantú Rodríguez vio «El Laberinto del Fauno» y se internó en el mundo de fantasía y terror de Guillermo del Toro. En ese entonces, no podía suponer que el cineasta mexicano pagaría el boleto de avión que llevará al joven a participar en la competencia de matemáticas más importante del mundo: la Olimpiada Internacional de Matemáticas (IMO, por sus siglas en inglés).

«Mi mamá me enseñó el tuit, decía: ‘A ver, yo les voy a pagar los boletos’. Me pareció que [el mensaje] era demasiado simple para algo tan genial: que Guillermo del Toro nos apoyara», dice Tomás, de 17 años.

El estudiante de primer semestre de preparatoria considera que es «muy triste» que el gobierno federal haya recortado el presupuesto para la ciencia y que no haya recursos para los alumnos que participan en la IMO y la Competencia Internacional de Matemáticas.

«Me parece muy triste que hayan hecho el recorte, no sé a qué se le estarán destinando los recursos que eran para la olimpiada, espero que [para] algo bueno. Fue triste que en la IMC se quedaron sin ir cuatro niños porque no había recursos», cuenta a EL UNIVERSAL en el Instituto de Matemáticas de la UNAM, donde entrena.

Por esta situación presupuestal, quedarán fuera de ambas competencias, de las más relevantes que existen en la actualidad, dos equipos de niños y adolescentes mexicanos. Países como China llegan a enviar hasta 10 equipos para que participen en estos encuentros.

Consciente de que a corto plazo la olimpiada no genera dinero, explica que se debe entender como una visión a futuro porque este tipo de competencias generarán estudiantes mejor preparados y profesionistas dispuestos a esforzarse.

«Es un proyecto que en el corto plazo no genera dinero, pero a la larga sí, porque crea personas que están dispuestas a echarle ganas, a luchar por lo que quieren y en algún punto mejorar al país».

Por lo pronto, el joven estudiante entrena entre tres y cuatro horas diarias para prepararse para la IMO, la competencia de matemáticas más relevante para alumnos que cursan la preparatoria.

Tomás está emocionado por participar en el mencionado concurso, pero reconoce que es muy difícil, tanto que, a pesar de las jornadas intensas de estudio, le costó mucho trabajo clasificar, situación que lo llevó a entrenar diariamente y con quien pueda ayudarle.

«[La IMO] es a la que todo el mundo quiere llegar. Son muy buenos los otros [competidores], la verdad es que clasifiqué de panzazo porque fue muy difícil. En una jornada normal, entreno cuatro horas hasta tres días a la semana, pero ahorita sí estoy estudiando diario, en mi casa o en donde se pueda, pidiéndole a un montón de gente que me ayude para practicar para que me pueda ir bien en la competencia», platica Tomás.

«Ganar no es cosa de edades»

Rebeca Munguía tiene 15 años y para su corta edad es todo un hito. La sinaloense es la única mujer que va a participar en el equipo mexicano que, en agosto próximo, viajará a Sudáfrica a la Competencia Internacional de Matemáticas (IMC, por sus siglas en inglés).

Es la única adolescente que participará en un año en las tres competencias más importantes a nivel mundial: la IMC, en Sudáfrica; la Olimpiada Matemática de Centroamérica y El Caribe, en República Dominicana, y la Octava Olimpiada Matemática Europea para Niñas, en Kiev, Ucrania, que se llevó a cabo en abril pasado y de la cual Rebeca regresó con medalla de plata.

«Me gustaría sacar medalla en las competencias que ya vienen y sé que sí puedo hacerlo. Voy a entrenar hasta que lleguen las fechas y voy a esforzarme todo lo que pueda», cuenta. Reconoce que es gracias a sus entrenadores que ha obtenido buenos resultados y les agradece lo que han hecho por ella.

«Me gustan las matemáticas cuando logro entenderlas, porque no son nada fáciles. Se siente bien [entenderlas] y se siente mejor cuando no tienes ni idea de qué era, pero estuviste un rato pensando, me gusta cuando logro comprenderlas de verdad», comenta.

Cuando se enteró de que no había recursos para que ella y sus compañeros participaran en la IMC se sintió muy triste, «me entristecí y me enojé un poco el que no hubiera apoyos, haber entrenado tanto y quedarnos sin participar, porque no podíamos comprar boletos para viajar allá».

Acostumbrada a competir con alumnas de preparatoria y secundaria, cuenta que no se siente nerviosa frente al reto que le espera en Sudáfrica, pues son la capacidad y la preparación, no la edad, las que gana competencias.

«Es normal que en las competencias haya gente de muchas edades, he competido con niñas de tercero de prepa. Nuestras edades son distintas, pero eso no cambia el contenido que traes. En las olimpiadas no tiene nada que ver lo que estás viendo en la escuela, más bien se trata de cuánto tiempo le has invertido.

«Las matemáticas son muy divertidas», externa. Espera que en las competencias nacionales e internacionales haya más espacios para las niñas pues, dice, los lugares los ocupan los niños.

«Quiero traer una medalla a México»

Luis Ángel Gabriel Jiménez Iturbide, de 11 años, lo tiene más claro que el agua: su secreto para ser un crack en matemáticas no es su talento, sino esfuerzo, disciplina y constancia los que le han resultado.

Su recompensa: participar en la Competencia Internacional de Matemáticas (IMC, por sus siglas en inglés), en Sudáfrica; su meta: regresar a su país con una medalla de plata o de oro.

«Me siento muy feliz y entusiasmado porque me esforcé realmente. Yo quiero representar y traer una medalla para mi país. Me voy a esforzar y voy a sacar medallas de plata y de oro. Sé que va a estar muy complicado, pero voy a seguir esforzándome y, en algún momento, voy a llegar a un nivel alto».

Desde su casa, en Tabasco, Luis Ángel cuenta a EL UNIVERSAL que estudia sexto grado de primaria. Como a muchos otros niños, le gustan los videojuegos y practicar deportes, pero su pasión son las matemáticas, y las estudia por cuatro horas al día, dependiendo de la tarea que le dejen en la escuela.

Su sueño, platica, es dedicarse a la ciencia y ayudar a encontrar una cura o un tratamiento para alguna enfermedad que exista en el futuro y que esté afectando a personas.

«No sólo me gustan las ciencias de las matemáticas, sino el cuerpo humano y la robótica. Me imagino como un científico y pasar a la historia. Quiero inventar una medicina que ayude mucho a una enfermedad, crear una cura para una enfermedad que en ese momento se padezca y hacer un invento».

Lo que le encanta de las matemáticas, dice, es que le representan retos a su inteligencia, los cuales ha enfrentado desde los cuatro años, cuando sus papás se dieron cuenta que se le daban muy bien. Cuando se enteró de que por falta de recursos su participación estaba en riesgo se sintió decepcionado.

«Estaba frustrado. Cuando nos enteramos de que sí íbamos a poder ir, me sentí feliz y alegre de poder demostrar todo el intelecto. Me gustaría decirle a Guillermo del Toro que es una gran persona».

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