La caravana migrante prosigue su duro viaje por el sureste de México


Migrantes hondureños fueron registrados al alimentarse en las filas sobre el puente que cruza el río Suchiate, donde se han acogido al registro de las autoridades mexicanas para su acceso ordenado este viernes, en Suchiate (México). EFE

HUIXTLA.- Miles de migrantes de la caravana prosiguen su dura travesía por el sureste de México a pie o a bordo de vehículos, mientras que casi 3.000 esperan en la frontera la visa humanitaria que empezó a otorgar, a cuentagotas, el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

Hasta el momento son alrededor de 2.000 migrantes que han cruzado sin documentos que acrediten su legal estancia en territorio mexicano, arriesgando la vida entre automóviles y soportando las altas temperaturas, que oscilan entre 40 grados centígrados, y la intensa humedad.

A dos días de su arribo a territorio mexicano, este contingente, en su mayoría conformado por hondureños, no ha dejado de avanzar.

Este sábado, fueron de Tapachula a Huixtla, un trayecto de unos 40 kilómetros, donde pretenden pernoctar.

Huyen de la pobreza, la falta de empleo bien remunerado que no alcanza para comer y mantener dignamente a sus hijos, por eso se observa que viajan en esta caravana familias esposos con sus hijos , madres solteras cargando a sus pequeños, mientras que otras mujeres empujan cochecitos con sus niños.

Ana pinto, madre hondureña con tres hijos, comentó a Efe: «La verdad, hemos caminado demasiado, salimos desde las tres de la mañana y no hemos conseguido un ride (viaje gratuito en vehículo), y no nos han dado agua y comida hasta ahorita».

Las autoridades han colocado módulos de atención para auxiliar a esta caravana que ha ingresado sin pedir la visa humanitaria México, y rechazando así toda ayuda del Gobierno mexicano.

Guillermo Soto, delegado de la Secretaría de Protección Civil, informó que en Huixtla llegaron hoy un aproximado de 1.800 migrantes, y afirmó que se instalaron en el trayecto varios módulos de atención, que entre otros insumos, repartían agua.

Paralelamente, alrededor de 3.000 migrantes se registraron en el Instituto Nacional de Migración (Inami) para obtener la tarjeta de visitante por razones humanitarias, que les permitirá permanecer en México legalmente, e incluso hallar trabajo.

Los trámites, que se buscan agilizar, duran varios días. Y entre tanto, los migrantes pernoctan todavía en Guatemala, la mayoría de ellos en la ciudad fronteriza de Tecún Umán.

El comisionado del Instituto Nacional de Migración (Inami), Tonatiuh Guillén, apuntó que 3.051 personas se han registrado ante el instituto para el proceso de regularización, de los cuales 2.517 son de Honduras, 302 de El Salvador, 184 de Guatemala, 43 de Nicaragua, 4 de Haití y una persona de Brasil.
De esta cifra, 644 son niños, niñas y adolescentes hasta los 17 años de edad.

Varian Alan Mejía y su pequeño hijo Elieser, hondureños, fueron los primeros migrantes de esta nueva caravana que recibieron su visa humanitaria.

Una vez que se le hizo entrega de este documento que le permitirá transitar por territorio mexicano por un lapso de un año, el hombre agarró de la mano de su pequeño hijo y sus maletas, y expreso a Efe que entre tanto se alojaría en un albergue para migrantes en Suchiate, en donde pasaría la primer noche como un migrante legal.

Mientras las caravanas migrantes se ubican todavía cerca de la frontera sur de México, todavía a casi 4.000 kilómetros de la fronteriza Tijuana, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha arremetido de nuevo contra este fenómeno migratorio.

En Twitter, expuso a primera hora del sábado: «México no está haciendo nada para parar la caravana, que ya está completamente formada y se dirige a Estados Unidos. Paramos las anteriores dos, muchos siguen en México pero no pueden cruzar el muro», apuntó.

Adicionalmente, en un mensaje desde la Casa Blanca presentó una propuesta para poner fin al cierre de la Administración, que incluye una prórroga de tres años para los llamados «soñadores» y a los afectados por la cancelación del Estatus de Protección Temporal (TPS), a cambio de la construcción del muro a lo largo de toda la frontera con México.

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