‘Juego de Tronos’ 8×06: pese a todo, el final de una era


En fin. Tuvimos el final de Juego de Tronos. Lo mejor del caso es que pudimos ver a Fantasma y que luego de tanta espera y reclamos Jon lo acarició como bien se merece. (Cortesía)

CD. DE MÉXICO.- Con el final de Juego de Tronos se cierra uno de los capítulos más interesantes en la historia de la televisión. Pese a las opiniones polarizadas sobre la octava temporada y un cierre por demás apresurado y descafeinado, esta serie ha terminado. Acá repasamos este episodio.

Te recordamos no seguir leyendo si no has visto el 8×06 de Juego de Tronos, aunque a estas alturas tal vez ya nada importa.

¿Cuántas oportunidades tenía esta serie para terminar su intrincada historia y cumplir las expectativas de sus seguidores? Se puede decir que muchas, después de todo, la construcción del universo y los personajes estaban puestos en escena desde hace 7 temporadas. Claro que no es fácil darle gusto a todos y además, una serie, cualquiera, no tiene la obligación de hacerlo. Lo que sí debe es pagar de forma contundente todo el tiempo, pasión —y por qué no, dinero— invertido. Esto no significa que deba dar gusto o avocarse al fan service para cerrar bien, pero sí ser congruente, contundente y memorable, y los creadores de Juego de Tronos no consiguieron nada de esto.

Nadie dice que es una tarea fácil, sin embargo, si la temporada final de Juego de Tronos ha tenido sus grandes detractores —y una sorprendente petición para que se rehaga que ha ido ganando cada vez más adeptos— el episodio que da cierre a la adaptación televisiva del universo creado por George R.R. Martin, sin duda dará muchos más argumentos para solicitar o exigir un final que sí esté a la altura del drama presentado durante las siete entregas anteriores.

Con un Desembarco del Rey en ruinas vimos como Dany se propone liberar todo Poniente, de costa a costa y más allá. La desazón de Tyrion, quien es quien nos lleva por este último episodio, es enorme y evidente. Además de encontrar (sorprendentemente) a sus hermanos muertos bajos los escombros, habla con Jon para decirle que él es el único que puede salvarlos de la nueva reina. Jon está apesadumbrado y luego de sus pláticas con Arya y con Tyrion toma la decisión más difícil de su vida. Drogon lo deja pasar con Dany —porque Targaryen— y se encuentra frente a frente con la Madre de dragones. La lealtad de Jon no está a discusión, ya sabíamos que este personaje tiene una lealtad inquebrantable, pero también es un hombre que no puede tolerar las injusticias. Por tanto apuñala a su «reina para siempre» y libera al mundo de una reina que se creía liberadora del mundo.

Sabíamos bien que el final de Juego de Tronos no sería sencillo y con seguridad tampoco sería feliz. Sin embargo, luego de esta muerte las cosas se vuelven bastante extrañas, por decir poco, y todo se desmorona bajo su propio peso argumentativo. Lo último con sentido después de ver morir a Dany fue cuando Drogon, antes de llevarse el cuerpo de su madre, destruye el Trono de Hierro, el símbolo del poder por el que finalmente se suscitaron tantas guerras. Y, una vez más, respeta al entonces único Targaryen vivo sobre la tierra.

Lo que cuesta trabajo comprender es lo que siguió a continuación: Jon es relegado a la Guardia de la Noche que, jamás se explica de qué pero, cuida el muro —aunque, es cierto, al final vemos como los Salvajes y esa Guardia se adentran a los bosques antes asolados por el Rey de la Noche y hoy libres de esa amenaza—. Esta decisión fue tomada por el concejo de los lores de Poniente, el cual, además, nombró a Bran como el rey por iniciativa del prisionero Tyrion.

Bran, sorprendentemente, acepta el cargo y también acepta que Jon sea exiliado. Crea un concejo extrañísimo al que el infame Bronn pertenece quien sabe por qué méritos; también está Ser Davos, Tyrion es la Mano, Brienne es la caballero principal y Sam es el gran maestre —luego de haber fracasado en su intento de instaurar la democracia—. En una escena que intenta ser cómica o ligera pero cae muy mal parada se muestra como este concejo intentará reconstruir lo que queda del reino. Al parecer es mucho más osada Sansa quien le dice a su hermano Bran que el Norte permanecerá como un reino independiente. También Arya, quien fiel a su personalidad se lanza más allá del poniente de Poniente.

El ejército de los Inmaculados comandados por el propio Gusano Gris a pesar de todo se retiran a Essos. De los Dothrakis no supimos mucho pero sorprendentemente no hubo represalias contra el asesino de su Khalessi. Extraño y sin mucha consistencia se construyó el futuro luego de la destrucción de Desembarco del Rey. ¿Por qué no se coronó a Jon? ¿Demasiados Targaryen en la historia de Poniente? ¿Los Inmaculados fueron al fin y al cabo los que cambiaron la historia de la dinastía Targaryen y de todo Poniente tras aceptar que el concejo decidiera que no se eligiera a los reyes por herencia? De aquí en adelante nos quedamos con muchas preguntas y una sensación tal vez de decepción, tal vez de tristeza o tal vez es la famosa anhedonia, la nostalgia real que se siente cuando una serie termina.

En fin. Tuvimos el final de Juego de Tronos. Lo mejor del caso es que pudimos ver a Fantasma y que luego de tanta espera y reclamos Jon lo acarició como bien se merece.

Fuente: Cortesía

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