El medio ambiente sólo importa cuando no estorba: Badillo


El medio ambiente sólo importa cuando no estorba: Badillo (Cortesía)

PUEBLA, PUE.- «La reforma energética representa un retroceso en materia ambiental para México, toda vez que privilegia el interés económico a corto plazo, por encima del desarrollo sustentable y duradero para un país con grandes recursos naturales y ecosistemas, de los que dependen millones de personas».

Expresó Marco Rodríguez Badillo, presidente de Red Manglar Internacional A.C., en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente.

El ambientalista puntualizó que dicha reforma selló el retroceso ambiental en nuestro país, nos condenó a seguir dependiendo de los hidrocarburos para la generación de electricidad y se tiró por la borda la oportunidad de transitar hacia fuentes renovables como el sol y el aire, pese al alto potencial que tenemos. Tal parece que les estorba el medio ambiente a los dueños del dinero».

«La dependencia del sector energético a los hidrocarburos vulnera a los sectores económico y social ya que cada día que continuamos quemando carbón, petróleo y gas, acentuamos el cambio climático, la sobre explotación de los recursos naturales y la contaminación, que repercuten en la salud de la población, tal como lo hemos visto en los casos de cáncer en la península de Atasta», afirmó.

En opinión de Rodríguez Badillo, «también se legalizaron los abusos contra campesinos y comunidades con la creación de figuras legales como la “servidumbre legal, ocupación o afectación superficial de tierras”, con esto las autoridades podrán despojar de tierras en los lugares donde haya hidrocarburos.

Aunque la figura refiere a «ocupación temporal», al término de ésta, los dueños se quedarán con la responsabilidad de los contaminantes que se dejen en sus predios o también llamados “pasivos ambientales” y, por tanto, deberán compartir la responsabilidad en la remediación de la contaminación del suelo y agua, sin haber recibido un centavo de beneficio».
Por si fuera poco, nuevamente se disfrazó a la energía nuclear como una fuente limpia cuando en realidad es la más sucia de todas, poniendo en riesgo la vida y salud de la población.

Experiencias internacionales han demostrado que se trata de una tecnología sumamente peligrosa, por su capacidad para dañar la integridad de las personas por la radioactividad, además no existe forma segura de eliminar los desechos que genera y favorece la creación de armas de destrucción masiva.

«Es lamentable que las leyes sirvan a los intereses económicos y olviden los derechos humanos fundamentales, el panorama para nuestro país, dentro de unos años que se agoté el petróleo, es de devastación y miseria», acotó.

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