Abogan en Vía Crucis por migrantes de Honduras y por cese de la corrupción


Jóvenes de la parroquia El Calvario representan el viacrucis, este viernes, en Comayagüela (Honduras) . EFE

TEGUCIGALPA.- La Iglesia Católica de Honduras abogó en el Vía Crucis del Viernes Santo por los migrantes, refugiados e indígenas de su país, así como por el cese de la corrupción y la destrucción de los bosques.

El vicario de la catedral de Tegucigalpa, Carlos Rubio, bajo un ardiente sol presidió el Vía Crucis en la capital acompañado por centenares de fieles católicos de todas las edades y se pronunció a favor de los hondureños que a diario abandonan el país con la idea de llegar a Estados Unidos y los pueblos indígenas.

«Vemos a Jesús en el dolor de los migrantes, en la angustia de los refugiados (…) en lo que sienten que no solo han perdido todo, sino también sienten como se cierran las fronteras y las fuerzas, como las líneas limitan los países que se están coronando de espinas punzantes que amenazan, desprecian y rechazan a tantos hermanos», subrayó.

Pidió a Dios por todos los hondureños que «han partido buscando un mejor futuro porque en nuestro país se les han cerrado las puertas del desarrollo y no tienen ni el salario mínimo para poder vivir con sus familias».

Lamentó además que miles de hondureños «emprenden esa riesgosa travesía buscando un futuro mejor» en Estados Unidos, por lo que «encomendamos a nuestros hermanos migrantes y oramos por ellos para que se les respeten sus derechos y las fronteras se abran».

Centenares de hondureños salieron la semana anterior de su país en una nueva caravana con el objetivo de llegar a Estados Unidos.

Desde la primera caravana, de octubre de 2018, y otra de enero de este año, las autoridades hondureñas han hecho llamamientos a no viajar de manera irregular por el peligro que implica.

Rubio abogó también por los pueblos indígenas «olvidados, maltratados, explotados y muchas veces engañados por ideales», cuando deberían «ser amados» porque siguen «siendo los primeros en esta tierra».

«Oramos por los indígenas de América, y en especial por los de nuestra Honduras, para que se les reconozcan sus derechos, para que no sean engañados y tú Señor, que eres cuna de los pueblos indígenas, protégelos con la esperanza de tu resurrección», enfatizó.

El religioso destacó además que la corrupción «ha causado tantas heridas» en el país centroamericano, donde ese flagelo tiene profundas raíces.

«Oramos para que en nuestro país cese la corrupción, que los fondos estatales lleguen a todos y no a unos pocos bolsillos», enfatizó, y pidió a Jesús abrir «las puertas de tu corazón» para encontrar «la fuente de la verdad».

En una de las catorce estaciones del Vía Crucis, que fue acompañado en su mayoría por mujeres, Rubio pidió a los hondureños no «ser sordos al grito de los pobres, al sufrimiento de los enfermos y oprimidos, que no nos encontremos distraídos ante los ancianos que viven en soledad, y la indefensión de los niños».

Pidió a Dios que los hondureños «nos amemos y respetemos la vida humana desde su concepción hasta la muerte natural», y dijo que la Iglesia y sus feligreses están llamados a «construir puentes, no muro, como nos ha dicho el papa Francisco».

Lamentó además que la sociedad, como Poncio Pilatos, el gobernador romano de la provincia de Judea que, según la Biblia, ordenó la crucifixión de Jesucristo, ha esclavizado la creación de Dios.

Las personas han «terminado esclavizando la creación a las ambiciones de unos pocos y a las ambiciones de quienes se creyeron dueños, cuando solo eran administradores», añadió.

El embajador de España en Honduras, Guillermo Kirkpatrick, participó en las actividades religiosas en la ciudad colonial de Comayagua, unos 80 kilómetros al norte de Tegucigalpa.

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